+1 (516) 859-3362 | oficina@iglesiacasadepaz.org

El libro del Éxodo relata que las tinieblas invadieron Egipto durante tres días. Y solamente en las casas del pueblo de Dios había luz.

“El SEÑOR le dijo a Moisés: «Levanta los brazos al cielo, para que todo Egipto se cubra de tinieblas, ¡tinieblas tan densas que se puedan palpar!» Moisés levantó los brazos al cielo, y durante tres días todo Egipto quedó envuelto en densas tinieblas. Durante ese tiempo los egipcios no podían verse unos a otros, ni moverse de su sitio. Sin embargo, en todos los hogares israelitas había luz.” (Exo 10:21-23, NVI)

En todo Egipto las casas del pueblo de Dios eran las únicas resplandecientes.

Egipto estaba siendo azotada por una novena plaga, la de las tinieblas.

No podían verse uno al otro, ni tampoco moverse de sitio.

Pero algo extraordinario sucedió, en las casas de los hebreos había luz.

Así mismo sucede en estos últimos tiempos, el mundo está sumido en tinieblas, pero en nuestras casas hay luz.

La luz de Cristo debe resplandecer en nuestros hogares.

Para que nuestra casa esté resplandeciente la salvación del Señor debe haber llegado.

Tal como lo dice David:

“El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El SEÑOR es la fortaleza de mi vida; ¿de quién tendré temor?” (Sal 27:1, LBLA)

Cuando la luz resplandece en tu casa el temor a lo externo debe desaparecer.

Dios no nos ha dado espíritu de esclavitud para estar nuevamente en temor.

Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Rom 8:15 LBLA )