Cuando se habla que la misericordia de Dios es eterna se acaban las definiciones y los razonamientos humanos.
Su misericordia no es algo que se pueda medir o explicar. Va mucho más allá de simplemente “perdonar”.
David escribe que la misericordia del Señor es desde la eternidad hasta la eternidad.
“Mas la misericordia del SEÑOR es desde la eternidad hasta la eternidad, para los que le temen, y su justicia para los hijos de los hijos,” (Sal 103:17, LBLA)
Es ese amor incondicional que no busca explicaciones ni méritos; simplemente está ahí, abrazándonos cuando menos lo merecemos.
Es como si Dios decidiera ignorar nuestra lógica de “causa y efecto” para darnos una oportunidad que ni nosotros mismos nos daríamos.
Y cada día Él renueva Su misericordia sobre nosotros.
Se Complace En La Misericordia.
“¿Qué Dios hay como tú, que perdona la iniquidad y pasa por alto la rebeldía del remanente de su heredad? No persistirá en su ira para siempre, porque se complace en la misericordia. Volverá a compadecerse de nosotros, hollará nuestras iniquidades. Sí, arrojarás a las profundidades del mar todos nuestros pecados.” (Mic 7:18-19, LBLA)
Nuestro Dios se complace y deleita en hacer misericordia; Él sepulta nuestros pecados en lo profundo del mar.
Existe un atributo maravilloso del Señor: Su misericordia, que nos alcanza aún siendo como somos.
El enemigo engañó al hombre e “inyectó” el pecado como un veneno, conociendo que la paga del pecado es la muerte.
Somos llevados cautivos al pecado y, en medio de altibajos, en nuestra mente pensamos que no valemos nada, que no somos nadie; pero el Señor se deleita en hacer misericordia.
Sepultó Nuestros Pecados.
Volverá a compadecerse de nosotros, hollará nuestras iniquidades. Sí, arrojarás a las profundidades del mar todos nuestros pecados.(Mic 7:19, LBLA)
Hay una lápida en lo profundo del mar porque Dios sepultó allí nuestros pecados.
El Señor se complace en limpiarnos de esos pecados.
A veces, por ignorancia espiritual, no entendemos que Dios ya nos perdonó, pero nosotros aún no nos hemos perdonado.
Él tomó nuestros pecados para sepultarlos y no volver a recordarlos jamás.
Indignos De Tanta Misericordia.
“Indigno soy de toda misericordia y de toda la fidelidad que has mostrado a tu siervo; pues con solo mi cayado crucé este Jordán, y ahora he llegado a tener dos campamentos.” (Gen 32:10, LBLA)
Aunque Jacob era un tramposo, el Señor lo llamó. Cruzó el Jordán con solo un bastón y, al volver, ya tenía dos grupos grandes. Él mismo reconoció que no se merecía esa bendición, pues sabía que era indigno de tanta misericordia.
Jacob era un tramposo, pero Dios lo transformó, era un hombre que no merecía, pero Dios le dio su verdadera identidad como príncipe de Dios.
Esa misericordia otorgada sobre alguien que no la merece.
“Tal como está escrito: A JACOB AMÉ, PERO A ESAÚ ABORRECÍ. ¿Qué diremos entonces? ¿Que hay injusticia en Dios? ¡De ningún modo! Porque Él dice a Moisés: TENDRÉ MISERICORDIA DEL QUE YO TENGA MISERICORDIA, Y TENDRÉ COMPASIÓN DEL QUE YO TENGA COMPASIÓN. Así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.” (Rom 9:13-16, LBLA)
En realidad, todo depende de Dios, no de nosotros. Él pudo haber elegido a otros, pero nos eligió a nosotros. Dios nos bendice porque tuvo misericordia de nosotros.
Hay quienes parecían aventajarnos, pero aun así Él nos escogió. Dios eligió lo vil, lo insensato, lo que no sirve.
No nos escogió porque hiciéramos algo bueno, sino porque quiso usar aquello que a los ojos humanos no valía nada.
Dios nos eligió a pesar de nuestra condición, nuestro poco valor y nuestra rebeldía.
Hoy podemos confesar nuestros pecados y recibir Su perdón.
Dejemos a un lado el orgullo y aceptemos la misericordia eterna de Dios.
Caminemos hacia la meta final, agradecidos por el amor y la misericordia eterna de Dios.
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