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UNA SOLA COSA ES NECESARIA.

En la serie de temas acerca de la transformación de nuestra vida por medio del Espíritu Santo, uno de los mayores obstáculos es el temor.

Una de las armas favoritas del enemigo es atemorizar al pueblo del Señor, encerrarlo dentro de murallas del miedo.

Al maligno le encanta sembrar la semilla del temor en los corazones de los hijos de Dios. Siembra duda, incertidumbre e inseguridad.

El temor nos paraliza, es una especie de prisión, impide muchas veces que tomemos retos y avancemos en busca de las promesas de Dios.

(Leer Mateo 14:22-28)

TODOS ENFRETAMOS TEMORES.

El problema no es que tengamos temor. Es lo que hacemos con el temor lo que realmente importa. Temor al rechazo, al fracaso, incomprensión, inseguridad, enfermedad, o muerte.

Para disipar la oscuridad del temor, recordemos las palabras del rey David.

“El SEÑOR es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El SEÑOR es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme? Cuando los malvados avanzan contra mí para devorar mis carnes, cuando mis enemigos y adversarios me atacan, son ellos los que tropiezan y caen. Aun cuando un ejército me asedie, no temerá mi corazón; aun cuando una guerra estalle contra mí, yo mantendré la confianza. Una sola cosa le pido al SEÑOR, y es lo único que persigo: habitar en la casa del SEÑOR todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del SEÑOR y recrearme en su templo” (Sal 27:1-4, NVI)

Una Sola Cosa Es Necesaria.

Habitar y permanecer en la presencia del Señor.

Recuerda a cada momento de tu vida: “Dios está conmigo”.

Adopta como estilo de vida hablar con Él todo el tiempo, cuando estés caminando por la calle, subiendo a tu automóvil o incluso tomando un baño. Cuando hagas eso, te darás cuenta de que siempre está contigo.

“Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.” (Isa 41:10, NVI)