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La promesa de Dios no caduca, seguirá vigente hasta el día de su cumplimiento, vuelve a intentarlo, regresa a tu propósito en Dios.

En el libro de los Hechos, aparece la historia de un joven que inicia como la de muchos; la primera vez que aparece su nombre él está reunido en un lugar donde muchos oraban. Juan Marcos pertenecía a una comunidad donde constantemente se reunían a orar e interceder por los discípulos.

Al darse cuenta de esto, fue a la casa de María, la madre de Juan, llamado también Marcos, donde muchos estaban reunidos y oraban. (Hch 12:12)

Marcos era su apodo, significa: “Cortés, Brillante”

La segunda vez que aparece su nombre la Biblia menciona que Juan Marcos acompañó en su primer viaje a Bernabé y a Saulo.

Y Bernabé y Saulo regresaron de Jerusalén después de haber cumplido su misión, llevando consigo a Juan, llamado también Marcos. (Hch 12:25)

Al principio Juan fue simplemente el ayudante

Llegados a Salamina, proclamaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos; y tenían también a Juan de ayudante. (Hch 13:5)

Literalmente significa remero subordinado; siervo. Se traduce «ayudante»

Sorpresivamente Juan decide regresar a Jerusalén abandonando la misión, literalmente la palabra que se utiliza es que se traduce también como apartarse o apostatar.

Muchos han abandonado la misión, se han apartado del propósito.

Este es el tiempo de volver, de regresar a tu llamado.

Regresa y vuelve a intentarlo. En Dios hay una segunda oportunidad siempre.